Por fín, el 14 de febrero ya es historia. Tenía pánico por ser nuestro ex-aniversario y cada vez que se acercaba la fecha, mi temor aumentaba. Pensé que sería un día horrible, que me pasaría todo el día fatal y la noche llorando, pero he tenido la suerte de estar ocupado durante todo el día y dormir más o menos bien por la noche.
Nada de quedarme en vela durante varias horas, ni pasar otras tantas a lloros, aunque sí que es cierto que, al meterme en la cama tuve una pequeña llantina, pero no fue por ella, o sí, no lo sé, el caso es que por mi mente no pasó nada que relacionase ese momento de agobio con San Valentín.
Seguramente ya me encuentre en la última fase del duelo, en la aceptación. Pero aunque me encontrase en ella, no supone el olvido, que los recuerdos desaparezcan, que no haya dolor... Tengo que seguir trabajando en ello, aunque me cuesta mucho. Porque hay momentos en que me vienen frases suyas a la cabeza, y el cariño que le tengo, porque aún se le tengo, no desaparece tan fácilmente, a pesar de todo.