Hoy toca vomitar palabras y no alimentos, ni líquidos ni bilis; como me ha dicho Ana, cuando me encuentre mal "quiero que lo escribas, que lo vomites". Y ahora es el momento oportuno; en realidad si lo llevara a rajatabla, me tendría que haber pasado todo el día escribiendo, pero no me funciona el ratón óptico y me niego a usar el táctil del portátil, ¡es un horror!, pero ahora me encuentro demasiado mal y no me queda otra que hacerlo.
No pienso en ella, al menos racionalmente. Pero sigue en mi vida. Son momentos flash, no piensas en ella, pero hay algo que estimula mi cabeza y aparece. Lo estoy llevando más o menos bien, hasta que me dan recaídas como las de ahora. Esas imágenes, recuerdos, o pensar en ella me hacen sentir muy mal. Y la verdad que tenemos tantas cosas en común que es inevitable que no me acuerde ella. Nos gusta la misma música, nos gusta leer, tenemos una forma de ser muy parecida (o al menos eso creía hasta hace poco), nos gustaría viajar... no sé, son muchos pequeños detalles que sin quererlo le tenga presente por momento en mis pensamientos. Aunque sean solo segundos, o a veces ni siquiera eso, pero el malestar me invade, no necesita dos horas de recuerdos para que tenga un gran nudo, presión en el pecho, o taquicardias... vamos, ataques de ansiedad en toda regla.
Así que aquí estoy para hablar de nuevo de lo que me hace daño. Ya que aquí empiezo de cero, tendré que expilicarme de alguna forma, y lo tengo que hacer de una forma con la que no se me pueda encontrar facilmente. Por eso no he dado nombres, ni detalles fáciles. No tiene sentido que abandone un blog (por mí y por ella -que sigue visitando y yo me pregunto ¿por qué?. Si pasa de mí como de la mierda), que me cree uno nuevo para empezar de cero y alejarme de ella y que le ponga en bandeja encontrarme a las primeras de cambio. Por eso creé "Un tonto emocional", porque aparte de serlo, y porque necesitaba un nuevo lugar para desahogarme o contar mis cosas: malas y/o buenas.
La razón de estos últimos 20 días infernales es su rechazo total, y no quererme darme una sola explicación. Tiene todo el derecho del mundo a no dármela, pero por lo menos que me lo diga, no que me tenga como un perrillo faldero esperando a ver si algún día llega y mientras tanto hundiéndome cada día un poco más. Ya asumí hace días que nunca llegará, y si llega lo hace tarde, porque me podía haber evitado tanto dolor...
¿Y cómo se come que una persona te diga que no quiere nada contigo o que le dejes en paz y sin embargo esté entrando un día sí y otro también en tu anterior blog a ver si pones algo?. Eso tiene nombre, aparte del adjetivo de cruel; es el perro del hortelano, ni come ni deja comer. Ni contigo ni sin ti. Quiero leerte, saber que es de tu vida, pero sin embargo me importa un carajo que sufras y más si es por mí. Así es la situación actual. Va para largo, pero espero que algún día el dolor desaparezca.
Mientras tanto, entre esos recuerdos y pensamientos que me atormertan destaca una pregunta, ¿por qué?. ¿Por qué ese rechazo total?. ¿Por qué la preocupación cero?. Como la comunicación entre nosotros no existe, al menos por su parte, yo la he escrito correos electrónicos en los que solo me ha faltado mandar como archivo adjunto mi corazón hecho pedazos, pero se niega a contestarme. Ni si quiera un mensaje de texto o un whatsapp, estos últimos tuvieron como consecuencia que me bloqueara. Así, que yo me pregunto ¿por qué?, y el no tener nada más que suposiciones hace que me sienta mal. Ya ni siquiera tengo que hacerme la pregunta. El estado de malestar se avalanza sobre mí. Mi parte racional sabe cual es el fondo del problema, y la irracional toma el mando y me toca la moral.
Barajo cuatro respuestas:
A) El ingreso. Todo fue posterior al ingreso, de hecho la última persona con la que hablé que no fueran mis padres fue ella. Y de ella esperaba ver la primera llamada perdida, whatsapp, o mensaje al salir y encender el teléfono. Pero no hubo nada. Y cuando me puse en contacto con ello es cuando me dijo que me alejara, usó otras palabras, pero que vienen a ser lo mismo. Las he citado tantas veces que las quiero sacar de mi cabeza.
Si esta es la razón, es bastante deleznable su forma de pensar. Porque fue un ingreso preventivo, antes de que pudiera perder los nervios y las crisis (que no atques de ansiedad) acabaran en algo peor. Ha sido la mejor decisión de mi vida, sin duda. Sino llego a ingresar no hubiera acabado en hospital de día (ni siquiera hubiera sabido de su existencia), donde me están ayudando un montón.
B) La asfixié con mis problemas. Ojalá no sea esta la causa tampoco. Jamás quise que lo pasara mal. Y si yo le contaba lo que me pasaba era porque era mi pareja y confiaba en ella. Si le sobrepasó, pudo decirme en todo momento que la situación podía con ella y entre los dos buscar otra vía de escape. Pero si no lo hizo es porque no confiaba en mí, o no quería que me sentara mal. Me pondré en el supuesto de que la segunda razón es la correcta. Pero... el problema no es que lo pasara mal estando conmigo, eso debería quedar atrás; el problema es que no entiende que yo estoy mejor, que no me pasa lo mismo que antes, y sobre todo que no somos pareja, la relación es diferente y no implica las mismas situaciones que una relación de pareja.
C) Salida fácil: buscarse un novio de su edad y de su ciudad y olvidarse del chico de la otra punta que le saca 10 años. Da igual las promesas de estar siempre juntos, da igual que nos prometiéramos estar siempre cuando el otro lo pasara mal. Me busco uno que no me de problemas, hago oídos sordos a todo lo bueno que pasé con el otro (yo) y sigo adelante como si nada.
D) A pesar de tener novio aún siente algo por mí, sino no entiendo porque a mí me manda paseo, me dice que no quiere saber nada de mí y sin embargo ella sigue entrando en mi blog, erre que erre. Es que es incomprensible. Pero mirándolo de tal forma, me quiere lejos para que lo que siente por mí no estropee su nueva historia con su novio chico. La verdad es que si así fuera me decepciona y mucho. No puedes empezar con alguien sintiendo aún algo por otra persona; no puedes dejar a esa otra persona en la estacada como si nada...