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sábado, 21 de diciembre de 2013

"Tú no puedes estar enamorado de esta chica"

Y ahora digo... no lo sé. Lo digo ahora y desde que escuché esta frase de la boca de mi médico hará ya por lo menos cinco días. En ese momento respondí que racionalmente no, que se vaya a la mierda, que se ha portado muy mal conmigo. Pero emocionalmente no sé controlar lo que siento aún. Todavía siento cosas y es que ni si quiera pienso en ellas, simplemente surgen, se apoderan de mi cuerpo, y mi mente se bloquea. Casi siempre la sensación es de malestar, me sigo sintiendo mal por ese terrible final. Rara vez las sensaciones que me invaden me hacen sentirme bien, aunque en muy contadas ocasiones me ha pasado.

Y desde entonces... desde que escuché esa frase, las dudas se han apoderado de mí. No tengo la más remota idea de lo que siento, y cada vez que lo pienso detenidamente todo indica que sí sigo enamorado. Soy así, un tonto emocional. Me cuesta mucho dejar de querer, y más cuando ha sido lo más bonito de mi vida. 
Pero todo ha terminado. Y ella no se ha portado bien. ¿No debería haber dejado ya de quererla o de amarla?. ¿Cómo se hace?. 
Son preguntas que nadie me va a contestar; porque solamente yo soy el que debe averiguar las respuesta, tanto a mi estado de enamoramiento o no, a como encontrar las pautas para dejar de estarlo si la respuesta es afirmativa y creo conveniente dejar de estarlo. 
Pero tengo que hacerlas, necesito pensar, y cuando mejor pienso es cuando escribo, aunque ahora me encuentro con la mente y las ideas más nubladas que nunca. Ojalá pudiera encontrar algo a lo que agarrarme, a lo que sujetarme, y estar seguro y a salvo; protegido de todos esos malos momentos y dudas.

Ahora mismo me hallo inmerso en una nube de dudas. Dudas que van más allá, que se acompañan de unas sensaciones físicas no muy molestas pero que al prolongarse tanto en el tiempo, te hacen sentir terriblemente incómodo. Es una mezcla de las famosas mariposas en el estómago, nervios y taquicardias... ¡Ni que estuviera ante mi primera cita!. O la segunda, o la tercera, o la enésima... para eso siempre me pongo nervioso. 

Envidio a la gente que deja de querer de "un día para otro", o quizás no; seguramente nunca hayan llegado a querer a su pareja de verdad, a disfrutar del amor de forma plena. Si así fuera, lo siento por ellos; aunque si no estaban con la pareja adecuada me parece normal.

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