Hoy me han hecho la gastroscopia, y la verdad es que lo he pasado horriblemente mal. Menos mal que solo ha durado unos cinco minutos, pero son cinco minutos en los que tienes metido un tubo metido hasta el estómago, no paran de darte ahorcadas, te ahogarías si no fuese por la boquilla de protección que te abre la boca. Tienes que dejar caer la saliva y respirar al mismo tiempo por la boca mientras soportas ahorcadas y tienes unas ganas incesantes de decir "¡Paren!"; decirlo, o hacer gestos, porque entre la anestesia, la boquilla y el tubo es imposible articular palabra. Lo he pasado mal, muy mal. Han sido muchas veces las ocasiones en que he estado apunto de intentar parar o incluso pensaba quitarme el tubo yo mismo. Posiblemente sea una de las sensaciones más desagradables que he experimentado.
Es comparable a sufrir una crisis de ansiedad y angustia, pues aunque los medios o las causas que te inducen las consecuencias son muy diferentes, las sensaciones finales son muy parecidas. Ahogo, opresión, estómago revuelto, nerviosismo...
Al finalizar la prueba me han preguntado si tomaba antiflamatorios. He respondido que sí. Y ellos, o mejor dicho ella, me ha dicho que puede que me estén haciendo daño. No sé si lo ha afirmado o el pueden lo estoy poniendo yo en su boca.
Luego he visto al médico; al que me tocaba y había visto ya no, sino otro diferente. He esperado casi tres horas hasta la consulta para que me atienda en un minuto. Me ha dicho lo mismo que la enfermera, más que mi médico me citará otra vez o me mandará un informe. Yo andaba con mal cuerpo -que todavía me dura- y solo he sido capaz de preguntarle que si no podía tomar antiflamatorios que hacía, y me ha dicho que tomara paracetamol. Algo que llevo haciendo tiempo, y seguía vomitando.
Gastritis me ha dicho a priori, no muy convencido, como si pudiese ser algo más. Lo que no me ha dicho es que es, que cuidados debo tomar, que debo comer... y como estaba mal, no me he dado cuenta de preguntarlo. Ahora empiezo a ser consciente de todo. La verdad es que solo quiero que todo esto termine, porque llevo un mes y algo terribles. Estoy muy debil, he bajado 10 kilos (que me viene bien, pero no ha base de vómitos, diarrea y estar sin comer), y he pasado demasiados días metido dentro del hospital. La verdad es que no sé los tubos de sangre que me han sacado ya, ni las veces que me han pinchado.
Necesito un descanso, pero no lo tengo. Porque por la tarde tengo rehabilitación. Y a partir del lunes no voy a parar: mañanas con hospital y rehabilitación y tardes con curso de 4 a 9. El curso me pilla en unas fechas terribles. Me pilla con la moral derrotada, totalmente vencido y alicaído y muy débil. Yo voy a darlo todo, como hago siempre, el problema está en que ahora no puedo dar apenas nada, estoy sin gasolina. Esto último lo he dicho tantas veces que... parece que lo digo por decir. Pero tengo por norma no rendirme, y siempre consigo dar un pasito más, pero estos dos últimos meses están siendo criminales, y no sé de donde sacar fuerzas, porque no las noto, y voy a tener por delante un mes agotador, por lo menos hasta que acabe la rehabilitación (cuello y toda la espalda) que es agotadora, y me supone dos paseos más al día.
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